Facundo Hierro Aragón

D. Facundo Hierro Aragón falleció el 9 de Enero de 2007 en el Hospital de la Princesa de Madrid, a los 80 años de edad.
Recibió cristiana sepultura el 11 de Enero en Palencia junto a su esposa Angelita.

Facundo nació en Castromocho el 9 de octubre de 1926. Fue el segundo hijo del matrimonio de Antonio y Jacoba de una familia de seis hermanos: Julio, Facundo, Celestina, Antonio, Dámaso y Milagros. Desgraciadamente no todos llegaron a edad adulta; Celestina murió a los catorce años y Dámaso se ahogó en un pozo a los once años.

No tuvo una niñez sencilla debido a que le tocó vivir los duros años de la post guerra civil.

Apenas terminada la educación obligatoria, a la edad de catorce años, empezó a trabajar en casa de D. Agustín para cuidar el ganado. Pasados unos años trabajó en las tareas del campo en casa de Álvaro Velasco y Castrillo hasta que a los 24 años entró a trabajar en el Servicio Nacional del Trigo o lo que es lo mismo en el Silo.

Contrajo matrimonio con Ángela González en 1954 y fruto de esta unión nacieron dos hijos: Dámaso y Ana María (que murió a los cinco meses).

Toda su vida laboral la pasó en el Silo al servicio de los labradores del pueblo y de los alrededores. Allí permaneció ininterrumpidamente 41 años hasta el día de su jubilación. Dos fueron sus jefes: Francisco y Antonio y un montón de gente sus compañeros, el último Severino Alonso pero también creo recordar a Prudencio, Manolín, Luís Gil, Mateo Santos y no se cuantos más no hace mucho él me nombró y ahora ya no recuerdo.

Los Toros fueron la afición de su vida. Conocía como el que mejor las distintas épocas de la tauromaquia, los diferentes estilos, los toreros que habían formado escuela, los toros, los diferentes tercios, pases y muchas, muchas cosas más que cuando hablaba de ellas yo me perdía. Aunque últimamente se quejaba de que los toros ya no eran como los de antes no se perdía ni una corrida que dieran por la televisión.

Al jubilarse se fue a vivir a Palencia junto con su esposa Angelita al piso que no hacía muchos años habían comprado en la capital pensando en ese momento.

Enviudó a los 69 años tras soportar una durísima enfermedad de su mujer que hizo que se le disparara la diabetes hasta el punto de tener que empezar a ponerse insulina. Esta enfermedad fue minándole paulatinamente cusándole serios daños de riñones que le obligaron a tener que dializarse el último año de su vida.

Debido a su progresivo deterioro físico, en el 2001 se fue a vivir a Madrid junto a su hijo, nuera y nietos. En ningún momento supuso carga alguna para la familia, más bien todo lo contrario. Siempre se valió por si mismo y congenió a las mil maravillas como un buen abuelo con sus nietos.

Ingresó en el hospital de la Princesa -por su propio pie- el 27 de diciembre aquejándose de un leve dolor en el pecho y lo que en principio no parecía más que un pequeño achaque propio de la edad se complicó de manera repentina e inesperada la madrugada del 5 de enero para terminar de manera trágica.

Se nos fue para siempre el pasado 9 de enero a las nueve de la mañana sin dar guerra ni hacer ruido, tal y como siempre él había deseado.

Fue un excelente marido, padre y abuelo. Con la sonrisa siempre en sus labios se hizo querer y respetar por todos.

Defunciones