Iglesias
  Ermitas

En sus días de esplendor Castromocho contó con varias ermitas todas ellas repartidas por los distintos poblados periféricos al casco urbano:

  • Ermita de Ntra. Sra. de Revenga, se encontraba en el poblado de Revenga a una distancia de 6 km del pueblo. En 1844 un fuerte ciclón dañó seriamente la cubierta del edificio y derribó la espadaña; sus imágenes se llevaron entonces a las iglesias de Santa María y San Esteba y la campana de la espadaña es la que se encuentra ahora en el reloj del Castillo. La ermita, no obstante, se conservó en pie hasta mediados del XIX.
    Cuenta el historiador que todos los años se salía en procesión desde San Esteban hacia esta ermita con mucha solemnidad al principio, pero que después con el cansancio se perdía la formalidad y sólo el Clero y el Ayuntamiento la mantenía. La procesión era encabezada por lujosos pendones adornados y acompañados por el tañer de las campanas. Una vez reunidos todos en Revenga la Corporación municipal repartía para cada niño un huevo pasado por agua, un trozo de queso y un trozo de pan; excusado es decir que después de la larga caminata, este refrigerio les sabía a mieles, aunque a poco pero entre amigos y parientes añadían buenas porciones a lo que daba el Ayuntamiento, y pasaban un día muy alegre. Queda constancia de que la última procesión fue en el año 1842. La ermita se vendió por el estado ruinoso en que se encontraba.
  • Ermita de San Miguel situada en el poblado de Pozuelo, a unos 2 km de distancia del casco urbano, en el mismo lugar donde luego se edificó el convento de franciscanos, un lugar donde había muchos viñedos (majuelos de San Julián).

  • Ermita de Santo Toribio estaba al lado de La Fortaleza, con advocación de la Vera Cruz. Anteriormente en este sitio estuvo la Panera de la Misericordia, luego hubo un monasterio de los caballeros de la Encomienda de San Juan, cuyos religiosos se empleaban en dar pasto espiritual a una parte del pueblo dedicado a San Lázaro. La ermita de Santo Toribio, una vez que suspendió el culto en ella, se utilizó como almacén de cereales hasta mediados los años noventa en que fue demolida para hacer el nuevo acceso al pueblo viniendo por la carretera general. Ahora sólo queda su solar últil para aparcar aperos de labranza y un monolito de la Junta de Castilla y León con datos estadísticos de la misma.

  • Ermita de San Pelayo en el cerro del mismo nombre al noreste de la población actual, la cual desapareció entre los años 1830 y 1860. En ese lugar se hizo luego el cementerio municipal.


  • Ermita de San Pedro Rocado del año 1527. En un principio fue la iglesia titular del poblado San Pedro; luego pasó a ser ermita sostenida por una cofradía. Probablemente desapareciera a causa de una inundación del río en 1633 ya que estaba construida con muro de tierra. Tras su desaparición, se procedió a situar en este terreno un tejar y posteriormente una fundición, esta última propiedad de los Hermanos Urbón.

    [Datos proporcionados para esta web por Manuel León]