Historia
  Personas Ilustres
         

Nacimiento y bautismo.- Nació en Castromocho, provincia y diócesis de Palencia, el 11 de octubre de 1880 y fue bautizado en la iglesia parroquial de San Esteban de esta villa el 13 del mismo mes, con los nombres Germán Esteban.

Sus Padres.- Fueron don Cesáreo Caballero Andrés y doña Basílisa Atienza Atienza, naturales él de Capillas y ella del mismo Castromocho. Eran labradores de profesión, ambos muy apreciados en la vecindad y profundamente cristianos. Tuvieron, aparte de Germán, cinco hijos más a los que se esmeraron en educar según el mejor espíritu cristiano: Emiliano -escribiente de D. León Gago, Notario de Castromocho-; Francisco -Canónigo del Cabildo Catedralicio y Beneficiado de la Catedral de San Salvador (Seo) de Zaragoza-, Feliciano -Cura Parróco de Recueva (Palencia)-, Fortunato -miembro fundador del Sindicato Católico Agrario de Castromocho y Presidente de la Hermandad Obrera de Socorros Mútuos- y María -mujer ejemplar que supo aunar las tareas de su condición de madre de familia con las preocupaciones culturales del momento y ejemplo para todos sus vecinos.

Sus primeros años.- Aprendió las primeras letras en la escuela de Castromocho, en la que descolló por su actitud para los estudios. Era alegre y juguetón, pero a la vez piadoso, sencillo y respetuoso. Recibía los sacramentos con frecuencia y rezaba el rosario todos los días en su casa. Sintió pronto inclinación a la vida religiosa e imitaba a los predicadores hablando desde un alto a sus compañeros. Cuando contaba unos once años pasó a vivir con su tío párroco de Gozón (Asturias) para estudiar con él latín. Completará sus estudios en la Escuela Apostólica de La Compañía de Jesús en Carrión de los Condes (Palencia). Posteriormente (1897) ingresa en la Escuela Apostólica de la Orden de Predicadores -los Dominicos- de Corias en la Comarca de Narcea (Principado de Asturias). Volvió más tarde en algunas ocasiones a su pueblo natal, una de ellas para predicar la Semana Santa, y siempre edificó a todos por su sencillez, buen espíritu religioso y celo por la salvación de las almas.

Los años del noviciado.- Vistió el hábito de la Orden de Predicadores en Corias el 1 de diciembre de 1897. Hizo luego la Profesión Simple el 8 de diciembre de 1898 y la Profesión Solemne el 11 de noviembre de 1901. En el mismo Convento de Corias hizo los cuatro cursos de Ciencias y Filosofía y en 1902 pasó a Salamanca, donde cursó los cinco años de Lugares Teológicos y de Suma. Era menudo en su físico, de una irresistible timidez frente a los extraños, pero alegre, vivaracho y comunicativo entre los de casa. Hizo bien sus estudios y pasó el noviciado como un religioso sólidamente piadoso y observante.

Ordenación sacerdotal.- Es aprobado por el Consejo Conventual de Salamanca para recibir las Ordenes Menores el 8 de noviembre de 1902; para el Subdiaconado el 12 de noviembre 1903 y para el Diaconado el 21 de junio de 1904. El 31 de marzo de 1906 recibe la ordenación sacerdotal en Salamanca de manos de Mons. Fr. Francisco Valdés y Noriega.

En el ministerio de la enseñanza.- Al terminar su carrera, en 1907, es enviado a Corias como profesor y Subdirector de la Escuela Apostólica. Se desvive por atender a los chicos, a los que acompaña siempre en sus recreaciones haciéndose niño con los niños y dejando entre ellos recuerdos de profundo afecto. Es a la vez confesor de los novicios y se muestra siempre un religioso abnegado y ejemplar. En 1911 pasa al Colegio de la Coruña como profesor de Humanidades.

En el ministerio sacerdotal en América.- El 13 de agosto de 1913 embarca en Cádiz para América. Es destinado primero a la casa de Aguascalientes (Méjico), donde ejerce el cargo de sacristán. En 1914 pasa a San José de Costa Rica. De aquí va en 1916 a Sonsonate (El Salvador), donde ejerce por varios años el oficio de síndico y es nombrado Superior de 1921 a 1924. En 1925 pasa a Sensuntepeque, en la misma República. En 1930 va a León (Nicaragua) y regresa pronto a El Salvador a las casas de Santa Ana (1931), Sonsonate (1933) y Sensuntepeque (1934). A mediados de 1935 regresa a España y a principios de 1936 llega destinado a Montesclaros.
En todas estas Casas trabaja con una absoluta entrega en los puestos que le encomienda la obediencia. Atiende a las necesidades de los religiosos como síndico, cumple puntualmente con la observancia regular y, a pesar de su natural retraimiento, despliega su celo en atender al culto, dirigir la catequesis, visitar enfermos, confesar, a veces durante muchas horas seguidas, llevar los sacramentos a ranchos apartados por jornadas de camino. Al fin quebrantada su salud por el clima y las fatigas , solicita regresar a España; pero obediente ante todo, escribe a su hermano Fortunato en carta del 14 de enero de 1930: "Yo aunque lo deseo (regresar a España)…, si la voluntad de Dios manifestada por mis Superiores es que continúe aquí, seguiré hasta que Dios quiera. Este es mi deber, esto es lo que exige de mí el voto de obediencia que hice y que debo cumplir hasta la hora de la muerte. Al fin, ¿dónde estaré mejor que donde Dios quiera que esté?

En Montesclaros.- Llegó a España a su regreso de América a finales de 1935. Después de descansar algunos días en su pueblo natal, llega a Montesclaros a principios de 1936 y pasa aquí algunos meses consciente de los peligros que encierra la situación de España, pero puesto en las manos de Dios. En su carta del 15 de junio escribe: "Por la misericordia de Dios y gracias a la protección de la Santísima Virgen nadie nos ha molestado hasta la fecha; en adelante Dios dirá"

Persecución, detención y martirio.- Pasados los primeros sobresaltos en el Santuario, la comunidad de Religiosos es obligada a disolverse y el 16 de agosto tuvo que fijar, de forma obligada, su residencia en Aldea de Ebro, municipio de Valdeprado del Rio comarca de Campoo (Cantabria); pero el 29 de septiembre de 1936 fue detenido y llevado a la hospedería del Santuario de Nuestra Señora de Montesclaros -Concejo de los Carabeos (Cantabria)- y después a la cárcel de Reinosa; el 22 de octubre de 1936, tras permanecer unos días en la cárcel, muere en trágicas circunstancias -atado a una caballería que le arrastró hasta que se produjo su muerte- suceso que aconteció en el paraje denominado de los Montes de Saja (Cantabria). Sus restos mortales descansan en un enterramiento de Reinosa.

Causa y fama de martirio.- El Siervo de Dios acababa de llegar de América con su salud arruinada por sus trabajos en servicio de las almas. Sus asesinos no pudieron considerar en él, para matarlo, más que su condición de religioso. La abnegada y fervorosa consagración de toda su vida al servicio de Dios y de las almas es una garantía cierta de su perseverancia final.
Cuantos le conocieron dentro y fuera de la Orden no dudan en considerarle y venerarle como verdadero mártir de la fe.

Beatificación.- Fue beatificado el 28 de octubre de 2007 a las 10:00 de la mañana en la basílica de San Pedro (Roma) por el Sr. Cardenal José Saraiva Martins, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.